Estaban los tres ciegos ante el elefante.

Uno de ellos le palpó el rabo
y dijo: - Es una cuerda.
Otro ciego acarició una pata del elefante
y opinó: - Es una columna.
Y el tercer ciego apoyó la mano en el cuerpo del elefante
y adivinó: - Es una pared.
Así estamos: ciegos de nosotros, ciegos del mundo.
Desde que nacemos, nos entrenan para no ver más que pedacitos.
La cultura del desvínculo nos prohíbe armar el rompecabezas...
E. Galeano
Y armar el rompecabezas es cuestión de ganas y de tiempo... ganas de ver y tiempo para el otro...
No sólo se ve con los ojos, sino que se siente... con el alma entera....
Y a veces, esa ceguera es precisamente la que despierta a nuestra querida señora curiosidad... a tal punto de convertirnos en buscadores eternos...
the final countdown...







