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martes, 8 de julio de 2008

"... -Quién sabe –dijo la Maga-.A mí me parece que los peces ya no quieren salir de la pecera, casi nunca tocan el vidrio con la nariz.
Gregorovius pensó que en alguna parte Chestov había hablado de peceras con un tabique móvil que en un momento dado podía sacarse sin que el pez habituado al compartimiento se decidiera jamás a pasar al otro lado. Llegar hasta un punto del agua, girar, volverse, sin saber que ya no hay obstáculo, que bastaría seguir avanzando...
-Pero el amor también podría ser eso –dijo Gregorovius -.Qué maravilla estar admirando a los peces en su pecera y de golpe verlos pasar al aire libre, irse como palomas. Una esperanza idiota, claro. Todos retrocedemos por miedo de frotarnos la nariz con algo desagradable. De la nariz como límite del mundo, tema de disertación ..."




Te sigo buscando, mi querido Oliveira... mientras me distraigo con unos hermosos lunares que encontré por algún lado y que por estos días, llenan de colores este vientito invernal...
Muchas pilas, muchas ideas, muchos proyectos... últimamente todos ellos, están inundando de sonidos y aromas mi pequeño hogar... =)

sábado, 21 de junio de 2008

"... Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío.
Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós. .. "


Solemos coleccionar gotas... a veces nos cuesta más que se desprendan y su caída se escucha como un gran estruendo que ensordece nuestros oídos hasta lastimarlos... y la herida persiste por un tiempo, hasta que aprendemos a querer a la marquita que nos dejó...
Otras veces las gotas son menos intensas y su desprendimiento solo nos provoca un pequeño malestar... el ya no verla ahí tambaleandose como una equilibrista... pero su sonido al caer no tiene tanta intensidad y no llegan a aturdirnos...
El tema siempre es poder despedirlas bien, el poder decirles adiós en su momento... pero suelo retirarme tarde de todo... y el sufrimiento por su adiós (que nos parece muy pronto) me deja realmente perdida...
Contigo no sé que es lo que voy a hacer... esto es como una calesita... que gira y gira volviendo siempre al mismo punto... y si, tengo muchas ganas de retirarme ya, pero no es tan fácil dejar atrás y olvidar ese perfume y esos sonidos primaverales... arriesgar ? Mmmm.. no lo veo posible... poco a poco voy juntando mis partes, esas que desparramó el huracán por doquier... y vino la lluvia, esa lluvia que purifica y me está ayudando a unirlas... una mancha más al tigre, una caída más no significarían gran cosa... pero valor, tal vez es eso lo que me falta... hoy tal vez, prefiero polarizar mis ojos y cuidar un poco del brillito que aún anidan... realmente no lo sé... lo único que doy por seguro es que hoy, mis ojos no te quieren ver.. tu luz aun puede lastimarlos... y prefiero cuidarlos... de vos...

Adiós.-

sábado, 18 de agosto de 2007


"... Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto.
Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio... Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto..."


Rayuela, capitulo 93. J. Cortázar